sábado, 8 de febrero de 2014

La bolsa y la vida

Todo el mundo ha pasado por esa situación en la que le haces un regalo a un niño, un juguete espléndido y carísimo que te has ido a buscar a Regent's Street, y el niño no le hace ni caso mientras se embelesa con la caja en la que lo has metido para dárselo, una caja que has comprado en los chinos de al lado de casa por 1 euro o poco más. Pues algo parecido me pasó hace ya tiempo cuando una compra que hice online llegó metida en una bolsa de tela no tejida, con las letras de la marca, pero con una forma perfecta para mi objetivo. Forma oblonga, más ancha que alta, como dicen Les Luthiers muy acertadamente, que se adaptaba perfecta y precisamente a los cachivaches del gimnasio. He estado llevando esa bolsa un montón de tiempo, unos cuatro o cinco años, dentro de mis bolsos, dentro de otras bolsas donde compartía espacio con fiambreras, bocadillos, frutas, labores, yogures, libros... La he metido en la lavadora cienes de veces y hoy he decidido hacer otra con la misma forma y retirar a mi ilustre amiguita. He aquí el resultado:

Y unos días atrás estuve haciendo unos mitones con lana finita, lace que le llamamos, con los restos que me quedaron de este chal. Y todavía sobró, quizás me dé para hacer otros, con menos florituras, pero decentes. Está claro que no son operativos en climas muy fríos, pero engañan: merino y seda, uno aísla y el otro abriga, o sea, que tampoco hay que dejarlos para una noche de verano. Espero que le gusten a la persona a la que se los voy a regalar. Yo los encuentro monos.






Más info, aquí.


domingo, 19 de enero de 2014

27 horas...

... son las horas que, como mínimo, necesitaría para cada uno de mis días. Esas tres añadidas las dedicaría a hacer las cosas que quiero hacer y que, al ser prescindibles en teoría, dejo de hacer cada día. Todas las noches la misma historia: quiero quedarme un buen rato despierta, hasta las 2, por ejemplo, para esas cosas, que básicamente son tejer y leer, pero no puede ser, porque al día siguiente me levanto a las 6, y si me quedo, estaré hecha un guiñapo por la mañana. Como los niños, me voy a dormir haciendo pucheros, muerta de sueño, pero haciendo pucheros.
En fin, qué se le va a hacer. Aquí presento un chal que en principio era sencillo pero que se me atravesó y me dio su guerra. Regalo para alguien que está pasando momentos duros:



Más datos, aquí.

Y un cuello. Deshice uno que había hecho tiempo atrás porque no me gustaba y he aquí el nuevo resultado:

Más datos, aquí.



domingo, 29 de diciembre de 2013

Por aquí y por allá

Unas cuantas cosas de diferentes disciplinas que he ido haciendo estas semanas atrás:
Unos broches de fieltro con un zorrito durmiendo. El kit para hacerlos venía de regalo en un número de Molly Makes y la verdad es que los hice en un suspiro. Uno, el fucsia, ya se fue con su nueva dueña.
Una mantita faldera con los restos de fingering que tenía, sobrantes de otros proyectos. Sin ningún orden, sin ninguna intención de empezar siempre por el mismo lado para que tuviera derecho y revés, solo tejer hasta que se acabara la lana, dos nudos corredizos juntos y a correr.

Y dos vestidos super sencillos con telas de Liberty:




Y tengo dos cosas más acabadas, pero pendientes de bloqueo. ¿Algún voluntario?

viernes, 15 de noviembre de 2013

Chaquetita

Una chaquetilla que me acabo de hacer inspirándome en este post. No se trata de un patrón para seguir al pie de la letra, sino más bien unas indicaciones generales. La verdad es que me han sido útiles.



 






Detalle de los botones. De cerámica, cada uno diferente y sin lugar a dudas lo más preciado de la pieza:





Deseando que llegue el frío de verdad para ponérmela.
Detalles, aquí.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Vacaciones

A mí, la época del año que más me gusta es el otoño: por eso suelo hacer las vacaciones en octubre. Aunque, dadas las circunstancias meteorológicas de los últimos años, vamos a tener que hacer un nuevo planteamiento y dejarlas para más adelante. Este octubre, desde luego, ha tenido más de verano que de otoño. El caso es que ya pasaron las vacaciones y, como dice un amigo mío que es muy optimista, lo bueno de ahora es que tienes todas las del año que viene por hacer. Por lo pronto, las de este se han repartido en dos viajes, muy distintos entre ellos. Una visita de carácter familiar al sur, llena de recuerdos de familia, sobrentendimientos, tranquilidad y buenos alimentos:


















Y otra visita a Londres, que, a pesar de la repetición, nunca decepciona. ¿Cómo va a decepcionar una ciudad en la que, paseando por la calle te encuentras cosas como éstas?




En mi museo favorito, el V&A, me encontré esta maravilla tejida a mano con hilo de algodón:
Este bañador, también tejido:
Y esta extraña y bonita pieza. ¿Para qué sirve? Más abajo, la descripción:

¡Qué práctico, llevar todo el día colgando la labor, bien a mano para cualquier segundo libre!
Y como no podía ser de otro modo, no sólo nos dedicamos a museos (que fueron unos cuantos) sino que también hubo  lugar para las compras.
Lanas (Ni están todas las que son, ni son todas las que están)
Y la ineludible visita a Cath Kidston:

Tejer, poco, la verdad. Entre viaje y viaje, un poco de costura: unas bolsas para labor grandes, en las que quepan cosas de tamaño mediano / grande, las dos con el clásico estampado de flor provenzal aunque en diferente medida.


Y una nueva funda para mi kindle, que la otra ya estaba cochambrosa:
Y ahora, volver al día a día, que, a pesar de que siempre nos quejemos, también tiene sus bondades. Ya sé que va a sonar rarito, pero cada día que madrugo para ir a trabajar, entre las maldiciones del tipo "¿por qué después de 28 años todavía no me he acostumbrado a este horario?", me digo a mí misma: "Qué bien que mi salud de hoy me permite ir a trabajar". 
Y a esperar que el frío haya llegado para quedarse y crecer.