domingo, 13 de abril de 2014

Dos meses después...

...vuelvo a postear algo. No es que haya estado completamente inactiva. He hecho algunas cosas, algunos días he hecho más de lo normal pero lo que no podía hacer de ninguna de las maneras era bloquear, así que hasta tres chales se amontonaron en mi armario esperando a que pudiera darles su bañito y su lifting que tan bien les sienta. Finalmente me atreví a hacerlo, pero, eso sí, con la calmita. Vamos a ello. 
El tercer haruni, si no me he descontado. Éste, al igual que el primero de color antracita y con Silkme Lace de GATF, la sucesora natural y hasta mejorada de la Basel. Para mi primita, a petición suya.





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Un patrón al que hace eones que le tenía echado el ojo pero no se había terciado hacerlo. Multnomah se llama y es gratuito en Ravelry. La cosa es que MJ me regaló una madeja de una maravillosa lana de Rowan, Fine Art, que parecía llamada a ser este chal. Y fue. Para una de mis doctoras.






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El tercero. Patrón Sandness, lana Drops Delight. Hay que ver lo bien que resultan estas lanas para el buen precio que tienen. Éste, para mí.




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Además de los chales también acabé unos calcetines para mí. Con una lana que aparentaba ser muy áspera pero resultó ser muy dulce.

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Y en el tema costura, también he hecho algunas cosas pequeñitas.
Una funda para kindle con tejido de Liberty para MJ (a la que me refería más arriba)



Una bolsa reversible para la hija de una amiga, que, como todos los niños, anda loca con las pulseras de gomitas y le irá bien para transportar sus materiales.


Y una funda para guardar los ganchillos para otra amiga. Con telas combinadas del mismo estampado pero diferente color.










miércoles, 19 de febrero de 2014

Los regalos reconocidos

Los que hacemos artesanías sabemos que hay que ser muy selectivo a la hora de hacer un regalo elaborado con tus propias manos. Es difícil encontrar a alguien que sepa apreciar las horas, el trabajo, la dedicación, la perseverancia y el cariño que hay que invertir para que salga una pieza. Nada más descorazonador que entregar algo a alguien que te dice que muy bonito y observar que tu obra pasa al grueso de otras prendas provenientes de cualquier inditex o similares. Este temor no lo tenía mientras tejía este chal para Natalia. Natalia es una artistaza de la aguja, que hace vestidos inspirándose en obras maestras de la Historia del Arte, bordando a mano sus motivos. Una pequeña muestra de sus primores la podéis ver aquí. Y como artesana que es, supo apreciar el regalo que le hacía. Una gran satisfacción para mí.








Baslace de Greta and the fibers. Más detalles, aquí.

sábado, 8 de febrero de 2014

La bolsa y la vida

Todo el mundo ha pasado por esa situación en la que le haces un regalo a un niño, un juguete espléndido y carísimo que te has ido a buscar a Regent's Street, y el niño no le hace ni caso mientras se embelesa con la caja en la que lo has metido para dárselo, una caja que has comprado en los chinos de al lado de casa por 1 euro o poco más. Pues algo parecido me pasó hace ya tiempo cuando una compra que hice online llegó metida en una bolsa de tela no tejida, con las letras de la marca, pero con una forma perfecta para mi objetivo. Forma oblonga, más ancha que alta, como dicen Les Luthiers muy acertadamente, que se adaptaba perfecta y precisamente a los cachivaches del gimnasio. He estado llevando esa bolsa un montón de tiempo, unos cuatro o cinco años, dentro de mis bolsos, dentro de otras bolsas donde compartía espacio con fiambreras, bocadillos, frutas, labores, yogures, libros... La he metido en la lavadora cienes de veces y hoy he decidido hacer otra con la misma forma y retirar a mi ilustre amiguita. He aquí el resultado:

Y unos días atrás estuve haciendo unos mitones con lana finita, lace que le llamamos, con los restos que me quedaron de este chal. Y todavía sobró, quizás me dé para hacer otros, con menos florituras, pero decentes. Está claro que no son operativos en climas muy fríos, pero engañan: merino y seda, uno aísla y el otro abriga, o sea, que tampoco hay que dejarlos para una noche de verano. Espero que le gusten a la persona a la que se los voy a regalar. Yo los encuentro monos.






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domingo, 19 de enero de 2014

27 horas...

... son las horas que, como mínimo, necesitaría para cada uno de mis días. Esas tres añadidas las dedicaría a hacer las cosas que quiero hacer y que, al ser prescindibles en teoría, dejo de hacer cada día. Todas las noches la misma historia: quiero quedarme un buen rato despierta, hasta las 2, por ejemplo, para esas cosas, que básicamente son tejer y leer, pero no puede ser, porque al día siguiente me levanto a las 6, y si me quedo, estaré hecha un guiñapo por la mañana. Como los niños, me voy a dormir haciendo pucheros, muerta de sueño, pero haciendo pucheros.
En fin, qué se le va a hacer. Aquí presento un chal que en principio era sencillo pero que se me atravesó y me dio su guerra. Regalo para alguien que está pasando momentos duros:



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Y un cuello. Deshice uno que había hecho tiempo atrás porque no me gustaba y he aquí el nuevo resultado:

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