jueves, 15 de febrero de 2018

Principios de 2018

Aquí os presento lo que  he hecho durante  estos últimos tiempos. En realidad, lo que más he hecho es soñar con lo que  quiero hacer en el futuro y buscar nuevos patrones, pero de eso no voy a poner fotos. Tuve también la tentación de apuntarme por primera vez a Swapetines, pero lo dejé para otra edición porque no estoy segura de poder cumplir con los plazos. Fuerzas mayores.
Os enseño un gorro que me hice copiando a mi amiga Norma, o, mejor dicho, accediendo a su invitación de tejerlo igual para que fuéramos iguales. Se me había olvidado lo dulce que es tejer con Malabrigo.

Detalles, aquí.

Empecé el siguiente proyecto antes de irme de vacaciones el año pasado, con la intención de que fuera la brainless labor que te llevas de viaje. Y me duró hasta el mes de enero. Cuántos miles de puntos ... Pero me apetecía mucho tener unas calzas. Aunque con el clima semi-tropical de Barcelona, no sé cuándo me las voy a poner.




Detalles, aquí.

Este año tenía intenciones de hacer un Christmas Eve cast on; muchas tejedoras tienen esa costumbre, que lo veo yo en el Instagram, y quería apuntarme este año también a ese postureo. Pero no pudo ser, puesto que un bichito indeseable vino a alojarse a mi intestino y no estaba yo para mucho cast on que digamos. Así que se quedó en Christmas Day cast on. Un chal para una compañera que siempre tiene frío. Escogí un diseño de Veera Valimaki porque pensé que era muy adecuado con su estilo. 



Detalles, aquí.
 
Y por último, una bolsa-arrebato. Me dio el capricho de que necesitaba en mi vida urgentemente tener una bolsa reversible con lino y Liberty. Y la otra tela, la azul, la compré hace tiempo porque se parecía mucho a una tela muy presente en mi infancia más lejana, imagino que mi madre tendría un enorme trozo de ella que aprovechó al máximo porque estaba en varias y dispares prendas. Ya sabéis, el modelo económico de entonces era así.


 


En la próxima entrada espero enseñaros las cosas que ahora tengo en marcha...
 


lunes, 25 de diciembre de 2017

Final de 2017

Esto no puede ser. No puede volver a ocurrir. Desde el 2 de Junio que no cuelgo nada. Que si el verano, que si el otoño, que cuanto más lo dejas más cuesta luego volver… el caso es que se me han acumulado unos cuantos proyectos. Me gustaría volver a coger el hábito de escribir regularmente, valga la redundancia, pero me he vuelto vaga. Casi no abro el ordenador, todo lo resuelvo con el móvil en la mayoría de los casos o, a lo sumo, con la tableta. Y en esos dispositivos no se puede escribir, la verdad. Y además tampoco estoy al día de los blogs que he seguido durante años. Me  he pasado a la inmediatez de Instagram y últimamente, ni eso. Se me pasan los días sin poder echar un vistazo a los feeds, pero no me preocupa, menos con la amenaza de la liberalización de Internet que ya ha despegado en Estados Unidos.
En todo este tiempo han pasado muchas cosas: además de la alegría de la cotidianeidad, que no apreciamos en su real valor, he hecho un viajecito pequeño pero encantador y uno grande mayestático, por mucho tiempo esperado y deseado. Las experiencias de éste último las atesoro como uno de los botines más importantes de mi vida. También ha habido momentos terribles, muy difíciles, que espero no vuelvan a repetirse. Aunque las cicatrices quedan y nunca se van a ir. Yo soy la primera interesada en no olvidar. Y mucho menos, en perdonar.
Si no me he descontado, tengo trece proyectos para enseñar. Trece. TRECE. Madre mía. Vamos a la enumeración y descripción:

Desde hacía mucho tiempo tenía ganas de tejer este chal porque siempre me ha parecido muy original y muy bonito. Me tenía el corazón robado. Pero cuando hice el mío, no me gustó nada. Tanto que no lo he estrenado todavía.


Detalles, aquí.

Hace muuucho tiempo me hice una falda con una tela muy bonita pero que no me iba bien, así que decidí arreglarla.



También me hice esta otra falda muy sencilla y muy playera.


Este cuello lo hice para una compañera/amiga por su cumpleaños, que fue en octubre; el caso es que de la noche a la mañana tuvo cambios en su vida y no se lo pude dar hasta casi Navidad. Una prenda bien calentita para los crudos inviernos madrileños.


Detalle, aquí.

Siguiendo con las compañeras/amigas, dos de ellas tuvieron bebés, así que me puse a las agujas. Un pelele para Diego (que se iba a llamar Santi) y una chaqueta para Claudia, ambas cosas a petición de las madres.


Detalles aquí.



Detalles aquí.

Seguimos con las compañeras/amigas, hice unas bolsas de tela para una de ellas que viaja mucho y pensé que le irían bien para organizar su equipaje.



Y ya la última compañera/amiga, la más reciente, que siempre está helada. Le hice unos mitones para que teclee calentita.



Detalles aquí.

Mismo modelo, pero un poco más grandes, le hice otros a mi fisio bonita.


Detalles aquí.

Cuando aprendí a hacer calcetines, le propuse a mi santo si quería que le hiciera unos y me dijo que no. Y yo le obedecí. Hasta que este verano pasado me dije: “yo le voy a hacer unos y a ver si le gustan”, y, oye, está encantado. Tanto que me pidió  unos segundos. Aquí os los enseño:


Detalles aquí y aquí.

Y los dos proyectos más grandes de esta temporada. Un jersey que me gustó hacerlo y me gusta llevarlo. 





Detalles aquí.

Y mi chaqueta lujosa. Porque está hecha con una lana que adoro, gracias a una amiga que me subvencionó dos de las tres madejas (aquí os lo explicaba) y porque utilicé las agujas Signature que decidí regalarme aprovechando que venía de visita una amiga de Estados Unidos y me las trajo en mano, para no arriesgarme a aduanas. Fue como tejer con mantequilla. Además, la construcción de este patrón es de lo más bonito.


Detalles aquí.

Y eso es todo. Espero no columpiarme tanto antes de la próxima entrada.

viernes, 2 de junio de 2017

Más Primavera del 2017

Pues un poco de todo en este post. Costura, ganchillo, punto y sociedad. Algunos proyectos se incluyen en más de un apartado, como esté cojín que hice para regalar a una amiga. Inspirado en las mantitas de Cath Kidston y en sus estampados más originales, quedó así.


Detalles, aquí.
Un bolso hecho con tela de colchón antiguo. La tela es tan recia que temí durante toda la confección por el estado de mi máquina de coser, pero aguantó como una jabata. El hecho de que la tela sea fuerte le conviene al bolso.

En el último número de Marie Claire Idées venía de regalo el patrón de una blusa muy sencillo. Un sábado que estaba en casa, me puse a hacerla. Me gusta el resultado. Válida para primavera y para invierno acompañada de una chaqueta.

Y hablando de chaquetas. Desde hace mucho tiempo tenía ganas de una February, uno de los diseños más populares de Ravelry. El problema con las chaquetas, jerseys, incluso con los calcetines, es que abrigan demasiado para el clima de Barcelona si son de lana. Las chaquetas de algodón son lo ideal, pero cuesta encontrar un algodón que no tenga una apariencia demasiado veraniega. Descubrí el Stone Washed, de Scheepjes y me pareció ideal.  Fue difícil escoger un color, porque todos son preciosos. Estoy muy contenta con el resultado.



Detalles, aquí.
Antes de que empezara este verano adelantado que estamos teniendo, se me antojó un jersey simple de algodón azul marino. Y me lo hice en un santiamén.

Detalles, aquí.
Y esta primavera, hemos tenido la suerte de celebrar otra edición del Spanish Swap. Con Sig a la cabeza de la organización hemos pasado unas semanas más que divertidas. Os enseño lo que yo preparé para mi sorprendida: un chal de invierno en sus colores



Unos marcadores

Y una bolsa de labor 

Aquí veis el todo
Detalles, aquí.
Por otra parte, yo recibí un regalo de primera. Este chal que ya he estrenado
Dos madejas lujosas y en lugar de los tradicionales chuches o dulces, un capricho que a mi entender tiene más valor que los tradicionales. Una mascarilla de una de las primeras marcas de cosmética.
Es tan divertido y tan gratificante que ya estoy esperando una nueva edición. Mientras tanto, un montón de proyectos andan rondando por mi cabeza.