lunes, 12 de agosto de 2013

Eight days a week

Una semana de vacaciones no da para mucho, se trata, pues, de aprovechar todos y cada uno de los momentos que sean aprovechables. Lidiar con los menos agradables, que haberlos, haylos, lo más cuerda y dignamente posible para que no te ocupen más de lo necesario.
Encontrar colores perfectos que te inspiren para nuevos proyectos:
Encontrar belleza en la sencillez:
Pasar buenos y gastronómicos momentos con amigos:
Preparar más de esos momentos:

Tratar de remediarlo al día siguiente a golpe de bici estática y tejiendo seda frenéticamente (para quemar más calorías):

Recibir más amigos de ignotos lugares que traen singulares (y exquisitos) regalos:
Reencontrar el placer de la lectura con ésta novela, que me ha cautivado de principio a fin:
Bañarme en agua cristalinas:

Y acercarme a la estafeta para enviar este chal con su nueva dueña, que vive retirado:





Hecho con lo que me quedaba de Basel (discontinued- ¡ay!) de haber hecho ésto y ésto:

Como siempre, más info, aquí

miércoles, 10 de julio de 2013

Dos pequeñas cosas, que si no, después se me amontonan y me saturo. (Quiero decir "m'atabalo" pero nunca encuentro una traducción satisfactoria en castellano. Lo más parecido se lo oí un día a una extremeña que decía "me amontono" mientras se señalaba la cabeza)
Una gallina, una versión knit de los amigurumis: (info, aquí)


Y un pequeño chal, hecho con lo que le sobró a albis de hacer ésto. (info: aquí)



And that's all, folks!!

sábado, 15 de junio de 2013

Cajón de sastre


Diferentes proyectos que he ido haciendo durante este tiempo en el que no publicaba nada en el blog. Por pereza, pero también por autodisciplina, autoimpuesta con el criterio de "trabajar más y estar sentada en el ordenador menos". Porque es muy seductor dejarse llevar por los millones de estímulos en forma de imagen, de patrones, de proyectos, etc... mientras pasa la vida y el tiempo para hacer cosas (esas cosas con las que babeas en la red, justamente) Mejor ser parte activa de la vida creativa que ser una voyeuse de ella. Digo yo, es mi opinión, claro.
Vamos al tema: 
Lote de regalos para una madre y sus dos hijas. A veces parece difícil de creer que alguien con quien apenas has convivido, apenas has compartido algunos momentos fugaces de la vida, te puede llegar al alma de esa manera, la puedes sentir tan cercana y afín a ti. Misterios de la vida. Para la mamá, un chal con los colorines de Fasset.



Más detalles, aquí.
Para la hija mayor, una bufanda de algodón.
Detalles, aquí.
Para la más pequeña, una especie de chaqueta-vestido sacada de un número de "Jane Austen Knits", que me enamoró nada más la vi. Aunque reconozco que es "fifi-que-te-cagas", denominación que tanto hace reír a Ferran.

Detalles, aquí.
Este chal, que hice con restos de seda de La cumparsita y que también será para regalar.  Todavía me ha sobrado algo:



Detalles, aquí.
Y por último, unos calcetines de señor, que, obviamente, también serán para regalar. Un patrón sencillo a más no poder pero que no sé por qué, me ha hecho sufrir más de lo que esperaba. Otro misterio de la vida. O no tan misterio, que cuando algo se te atraviesa, no hay manera (consejo : no le preguntéis a Marga por el Haruni)
Detalles, aquí.
Hasta aquí la crónica de hoy.

lunes, 22 de abril de 2013

Acumulando proyectos

En el arte del tejer sus artífices a menudo sufren de lo que vulgarmente se conoce por "startitis", esto es, el deseo compulsivo de empezar proyectos. Inevitablemente, ésto conduce a tener en las agujas más de un proyecto, con el consiguiente retraso de todos. Yo creo que está bien tener varias cosas entre manos, varias cosas de diferentes características. Por ejemplo, algo sencillo, que, mientras ves un capítulo de Shameless, te permita tejer sin meter la pata o algo que haga poco bulto para poder llevarlo en el bolso a todas partes por si acaso te quedas 2 minutos sin hacer nada (normalmente, unos calcetines), etcétera... Pero este sistema presenta el inconveniente de que se te eternizan los proyectos. En eso he estado últimamente, en varias cosas a la vez. 

Cosiendo, por variar, un vestido-túnica, inspirado en un modelo de éste libro, que no ha quedado muy bien acabado, pero que yo me lo pongo igual de a gusto. 


Tejiendo una chaqueta propuesta en el grupo de Ravelry de Greta and the fibers. Personalizándola a mi gusto y a mis medidas, que poco tenían que ver con las del patrón.


Ya no es época, pero presiento que en la temporada próxima va a ser muy llevada. Más detalles, aquí.

En esa fiebre de acabar cosas, una tarde decidí que ya era hora de dejar de ver en un cajón del congelador unos tres kilos de moras del verano pasado. No se me fueran a juntar con las de éste año. Así que me puse en plan "no me acuesto hasta que no lo convierta todo en mermelada" y así fue.

Tejiendo unos calcetines básicos, aunque con la particularidad de que tienen el gusset plantar. Y sufriendo en este caso, no porque no llegara la lana, sino porque no se acababa jamás. Parecía un embrujo. Alguna cosa más, aquí.
Y con algo más entre manos que todavía está a medias. Y, cómo no, pensando y pensando en qué será lo próximo que haré.

sábado, 16 de marzo de 2013

Por fin...unos calcetines para mí.

Según criterio de MJ, a quien yo creo a pies juntillas por ser una mujer de ciencias, padecí un ataque de lemurismo al ver estos calcetines que había hecho Laia. Me encantó el colorido, así que allí mismo, rollo "aquí te pillo, aquí te mato" le compré dos ovillos de esa lana de Regia diseñada por Kaffe Fassett (ya hablé de esto en el post anterior) Como soy padawan en estas lides calcetineras -pero eso sí, aspirando humildemente a la maestría de mi Albis-Obi Wan- me puse a hacer un modelo básico. Lo empecé aproximadamente en octubre y avanzaba muy lentamente, en absoluto motivada por el tema. Cuando había pasado la zona de los deditos (encuentro a faltar en castellano una palabra para nombrarlos específicamente, como toes en inglés o orteils en francés, ¡no es justo!) me dí cuenta de que me estaban quedando demasiado holgueros de acuerdo a las medidas estándares correspondientes a mi número de calzado. Pedí consejo a Marga, que fue quien me enseñó a hacer calcetines, y me sugirió que, mejor que reducir puntos, redujera el grosor de la aguja. Así lo hice y quedaba mucho mejor, ya que tengo tendencia a trabajar bastante flojo, pero entonces me estaban estrechos. Como decía mi padre, nunca faltan puñeterías, así que le aumenté unos puntitos y ya está, como un guante. Para los próximos que haga, tengo que plantearme si en la caña sería conveniente aumentar algún puntillo, especialmente si la hago más alta, ya que servidora es de tobillo estilo caña de pescar y de pantorrilla estilo "coneja preñada".
Aquí dejo el reportaje gráfico. Y, as usual, detalles aquí.





sábado, 2 de marzo de 2013

Colores, colores... y un poco de ficción


Compré unos ovillos de Lion Brand en la Ciudad de México y con ellos me he hecho esta especie de mantón. Me ha resultado una lana dulce de trabajar, con un poco de pelito y todo lo que eso conlleva y con una gradación de colores atrevida y singular. Detalles, aquí.



Después de esta última imagen tan velazqueña, os cuento que, de un modo involuntario y casual, me he encontrado trabajando a la vez en dos proyectos en los que utilizo lana cuyo colorido ha sido diseñado por el mismo creador, Kaffe Fassett. El primero, unos calcetines:


El segundo, un chal:

Y contaros también que, después de mucho tiempo sin leer ficción, ando metida en la lectura de una novela que me hace soñar por las noches con bailes arrabaleros y bailarines mundanos: